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El cultivo de la vid para la
producción de vino es una de las actividades
agrícolas más antiguas de la civilización, los
primeros cultivadores de viñas, las plantas del
género Vitis aparecieron en la época
Cuaternaria, vale decir, hace un millón de años.
Originalmente era una planta trepadora como son
sus parientes más cercanos, las enredaderas.
Su cultivo se inició hace 5.000
años en los alrededores del Mar Negro y Mar
Caspio, desde este lugar se expande primero a
Egipto, Grecia y posteriormente al Imperio
Romano para llegar posteriormente Italia,
Francia, Alemania y España.
La vid es una planta que se
adapta perfectamente a las zonas templadas
iniciando el ciclo a principios de la primavera
para finalizar con la caída de la hoja en el
otoño, en las fases de este ciclo la más
importante para la calidad de la uva es la
maduración donde observamos paso a paso como va
evolucionando la planta según en que momento del
año se encuentre.
Es importante destacar en el
ciclo biológico de la planta, la atención y
cuidados que debe recibir la vid cultivada por
parte del agricultor, lo cual influirá
directamente en su evolución.
La vid es una planta arbórea,
trepadora, de crecimiento ilimitado, por lo que
hay que controlar su crecimiento, la técnica de
la poda dará forma al viñedo y a la vez
favorecerá un correcto desarrollo de la
vegetación en general, del fruto y de la uva.
Aparte de los cuidados en la
poda de invierno, se hacen varias podas a lo
largo de todo el año, la poda es una de las
acciones más importantes para la obtención de
unas buenas uvas con la calidad necesaria para
elaborar un buen vino.
Por este motivo hoy en día se
trabaja con el Vino desde su inicio en el
viñedo, cuidando y mimando la planta desde que
se planta hasta la recolección o vendimia, para
finalizar en la bodega. |